domingo, 23 de agosto de 2015

13 El fin del día

Creepypasta 13: El fin del día


El hermoso final de nuestro cada día siempre se ve marcado por el momento que separemos nuestra conciencia de nuestro cuerpo, pasando a volvernos en una masa de carne que solo respira mientras estamos encerrados en nuestra mente personal, a lo que se le llama sueño. Algunos creen que la persona estaría en un estado muerto, como si dejase de vivir por algunas horas hasta volver al amanecer, cuando nuestro paraíso e infierno habitan nuestro subconsciente.

Al volver del trabajo, después de una jornada de 15 horas, el viejo hombre intenta volver a casa desde su auto antiguo y gastado, con apenas un valor a 300 dolares, prende el motor e intenta arrancar el automóvil, lo único que llega a fusionar era los focos delanteros... pero el motor no hacia ningún ruido, ni si quiera esa vibración tan característica de un auto antiguo, solo fusionaban los focos delanteros. En fuerte oscuridad de ese estacionamiento, lo único que iluminaba la luz del auto era la costa de su ciudad, lugar que se encontraba su lugar de trabajo. Son las 10:30 PM, el auto se mantiene igual, se queda mirando la costa, la luz es tan fuerte que alcanza a llegar al mar. El viejo hombre se queda mirando las pequeñas olas para tranquilizarse, le dan un momento de paz hasta que ocurre un corte de luz, no de su auto, si no de la calle que estaba detrás de él, una oscuridad total rodea al auto, pero lo único que seguía activo, eran los focos delanteros de su antiguo auto. Sentía un frío horripilante por todo su cuerpo, como si estuviera afuera, sentado en la nada, el hombre es incapaz de parpadear, lagrimea mientras intenta no gemir por el la paralización de su mundo, aún así gime, un desgarrador sonido de un hombre adulto gritando entre labios de la desesperación y el miedo que sufre por unas coincidencias extrañas que interrumpen el ciclo de día a día de su perfecta, buena y hermosa vida vacía que cree apreciarla.

Son las 11:00 PM, le tiembla las manos mientras sujeta con gran fuerza el volante de su auto, le teme a los posibles resultados que pasarían si seguía dentro de su auto, posibilidades que desconoce, solo sabe que algo nefasto pasará si seguía ahí, lo único le lo impedía era la oscuridad que rodeaba el auto y ese frío voraz que lo podía sentir con cada vello de su piel, incluso los que tenía bajo su ropa, los cabellos se le erizaban, lo sentía, no necesariamente el frío en su piel, si no en la reacción de su cuerpo, los vellos y su mente le decían que el frío estaba rodeado en él, simplemente lo sentía, pero esto solo se intensifico cuando vio el océano, las olas del océano estaban completamente quietas y no hacían ningún ruido alguno, el hombre avejentado no pudo recobrar la compostura de esta tortura que lo estaba castigando, así es, castigandolo, así era como lo sentía, era como si se lo mereciera. Pasaron las 11:30 PM. y el miedo se mantenía igual, el terror que experimentaba simplemente lo destruía por completo, lo despedazaba, al punto de casi perder la cordura con este terror absoluto, lo único que podía ver era ese mar quieto por la luz de los focos de su auto, lo único vivo que se encontraba en este lugar vació, y frío, pero cuando miro el reloj se percato de algo, ya no faltaba mucho para que sean las 12, esto le provoco mucho mas terror que cualquier cosa que haya experimentado en su vida, lo sabía, lo sabia con exactitud, lo sabia como si fuera una ley del universo, sabia que cuando llegara las 12 PM. sabia que toda su vida se acabaría y que solo la paralización de su cuerpo y mente le impedía escapar de este lugar oscuro, muerto, frío y perturbador. ¡No podía escapar!, se gritaba una y otra vez mientras se estampa la frente contra el volante, una y otra vez como si intentara abrírselo, sangraba, y ese corte se inflamaba como un moretón deforme, miro su reloj con espanto, eran las 11:50 PM. solo le quedaba 10 minutos antes de que estuviera apunto de enfrentarse a algo que sabía que todo terminaría. Miro por todos lados, como si pudiera encontrar alguna solución milagrosa que le salvara y cambiara todo como por arte de magia, la mente de este hombre longevo no tenía conciencia al momento de enfrentarse a ese horror que estaba hecho precisamente para hacerlo sufrir.

Eran las 11:59 PM., escucha como un auto se estacionaba al lado de su chatarra, escucho el sonido del motor y luego como lo apagaba. Escucho como el auto abría la puerta de su auto y la cerraba con fuerza, sabia que se acercaba hacia él, lo sentía. Lo peor fue cuando vio que estaban tocando su puerta y la voz de su esposa le preguntaba de como estaba el bebé, el hombre no responde, le duele demasiado la frente al estamparse con el barandal de la cuna, pero su confiada mujer solamente le decía que se iba a descansar en su cama, el hombre ve al pequeño infante, inmóvil, lo único que pudo ver eran sus ojos abiertos, que miraban hacia la ventana, como si mirase algo que estuviera afuera de su casa, fuera de ese increíble apagón, donde los edificios y autos estacionados estaban quietos. El hombre se va de la habitación sin mirar atrás, bajo por la escalera y salio de su casa. Con las llaves de su auto en la mano, encendió su automóvil y se largo de su casa, pero aun así miro atrás, específicamente al cuarto de su hija, donde pudo verle la cara, mirándolo fijamente y con una sonrisa muerta.

Se encontró a un hombre sollozando en posición fetal en los asientos traseros de su automovil en el estacionamiento de un centro comercial ubicado en una parte de la costanera de la ciudad, el hombre no respondía a nada a lo se le preguntaba llenvando a la involucración de las autoridades para llevarse el hombre para conseguir respuestas, se rumureaba de un posible asalto a un hombre que esta a punto de llegar a la edad de jubilación o simplemente con algun tipo de demencia.